domingo, 21 de enero de 2018

STREETSTYLE / La Camiseta Blanca y el Denim me sacan de apuros








Vestir de Denim no es algo nuevo en esta época, puesto que es la prenda que más usamos en el mundo mundial. Es un icono a la hora de vestir y se mantiene gracias a su reinvención continua. Precisamente halando de Denim, quería contarles algo y es que una de las ferias de moda que más me gusta en cuanto a la industria textil  es  #COLOMBIATEX de las americas, en cada versión le rinde un homenaje al #DENIM y han creado el #DENIMDAY  este 24 de enero durante el marco de la feria, para todos los amantes de esta prenda, y que le gritemos al mundo que nos encanta y que la usamos agregándole nuestro estilo.

Ahora bien Pecsonas! Les quería hablar un poco de la fascinante CAMISETA BLANCA, ella también está en mis favoritas y tiene una historia que contar:

Empezó como una pieza de ropa interior, pasó a ser habitual entre los soldados
de la Segunda Guerra Mundial y se convirtió en icono definitivo cuando la vistió
el actor más famoso del mundo, Marlon Brando.

En las últimas décadas ha conseguido trascender su estatus de camiseta interior y se ha convertido en un objeto fetiche, que tiene el poder de solucionar un look mediocre y elevarlo a la categoría de outfit digno de Instagram. 
En 1904 la compañía Cooper Underwear quiso mejorar la idea y presentó un producto solo para “hombres solteros”. El anuncio estaba protagonizado por un señor que se mostraba contrariado porque los botones que cerraban su camisa se habían caído, y él no había tenido otro remedio que recurrir a cerrarla con imperdibles. En el dibujo de al lado, el señor fumaba un puro al mismo tiempo que disfrutaba de la hechura de una camiseta lisa, y que después se podría sacar por la cabeza. El eslogan reforzaba la idea: “Sin imperdibles, ni botones, ni agujas, ni hilo”.

Al ejército le pareció perfecto y en 1913 la marina estadounidense decretó que el uniforme oficial reglamentario incluyese una de estas prendas. Los hombres que se alistaban se las ponían bajo sus uniformes para enfrentar su día a día, porque resultaban cómodas y agradables. Por aquel entonces, la camiseta tenía un carácter eminentemente masculino además de funcional, aunque a nadie se le habría ocurrido hacer de ella un producto de mercado.

En el verano de 1938, la compañía Sears fue la primera en comercializarla bajo el nombre de Gob, una manera coloquial con la que los estadounidenses se referían a los soldados de la marina. En el anuncio se aconsejaba acerca de sus posibles usos. “Llévala como una camiseta exterior para practicar deporte o estar relajado, o como una camiseta interior: es práctica y apropiada de cualquier forma”. Los responsables de la marca presumían de ofrecer un tallaje holgado, que resultaba muy cómodo para el verano. Siendo accesible por un precio de entre 24 a 33 centavos, dependiendo del tipo de algodón del que estuviese hecha.

En 1951 Marlon Brando presumió durante un rodaje en un tranvía, camiseta blanca y brazos musculosos. El equipo de vestuario del filme decidió estrechar la prenda y convertirla en lo que desde entonces conoceríamos como “camiseta” blanca. Dos años más tarde el actor repitió con Salvaje, y nos dejó una de las instantáneas cinematográficas más recordadas de todos los tiempos. Su influjo se sintió décadas más tarde en la cinta Badlands, en la que Martin Sheen interpretaba a un inadaptado que no vestía otra cosa.
Hollywood dictaba las tendencias y los jóvenes estadounidenses celebraron esta como ninguna otra: había llegado a sus vidas la liberación que supone poder llevar camiseta de manera habitual y en la calle, aunque tendrían que pasar décadas hasta que la prenda se convirtiese en un producto de masas.
Espero les guste, conocer un poco más de lo que llevan puesto. 

Redacción: Estefania Chingual / Photo Nahyrb
Fuente> VanityFair